Escocia, 16 de Junio de 1846, 19:04pm.
El Teatro de su Majestad despedía a la
obra “Aberdeen, la flor del granito” del escritor Franck Matchman, famosa por
colocar a Aberdeen en el mapa y darle reconocimiento mundial. Una próspera
ciudad cosmopolita, caracterizada por sus altos edificios, cuyos edificios de
granito brillan después de la lluvia y cuya perspectiva se refleja hermosa en
los mares que la rodean. Narra la historia de Jonathan e Isabel, dos jóvenes
que vivían un amor prohibido, ella de alcurnia, el de origen humilde. El hecho tiene lugar en el tercer acto, el teatro estaba en silencio absoluto, admirando la escena del padre de Isabel: el General Arthur McKinley, luchando a muerte contra Jonathan, al enterarse del plan de huida de ambos hacia Edimburgo; recapitulando... allí estaban el padre y el amor de su vida, chocando espadas en las afueras de la Iglesia de St. Machar (Donde pensaban quedarse la noche antes de escapar y no volver) salían chispas de la fricción del acero, la sangre aún fresca escurría entre el empedrado de la Catedral, llegando hasta las puertas de la misma. Ambos estaban exhaustos pero ninguno cedería; no en esta ocasión. Era definitivo, solo uno podía quedar con vida y cuidar a la bella damicela, se vieron directamente a los ojos, se vieron el alma. Tomaron aire y levantaron sus armas en dirección hacia cada uno y... ella cayó.
Atravesada por ambos... aquel momento era impensable e indescriptible, se sacrificó por mantener la vida de quienes amaba, dando la suya a cambio.
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